Apreciados militantes de la A.C.M., el libro del Esclesiastés nos dice que todas las cosas son vana ilusión. Las cosas reales son las del cielo, ya lo sabemos, pero cuanto nos cuesta creerlo y muchas veces nos afanamos por las de la tierra que son una ilusión. Hoy el Señor nos hace reflexionar sobre aquellas personas que se olvidan totalmente de Él y que sólo se ocupan del trabajo, nos dice que hay quien se agota trabajando y pone en ello todo su talento, su ciencia y su habilidad, y tiene que dejárselo todo a otro que no lo trabajó. Esto es vana ilusión y gran desventura, podemos pues sacar por conclusión que todo lo que hagamos lo debemos de hacer en el nombre de Dios.
El Salmo 89, nos recuerda que nuestra vida es tan breve como un sueño; así es que apreciados amigos de la A.C.M. hay que seguir aprovechando nuestra vida haciendo el bien a los demás y que nunca se nos olvide que pronto nos va llamar Dios a cuentas.
San Pablo a los Colosenses nos recuerda en la primera lectura: Hermanos: puesto que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes de arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. Pongan todo el corazón en los bienes del cielo, no en los de la tierra, porque han muerto y su vida esta escondida con Cristo en Dios.
Apreciada militantes la siguiente lista de pecados son algunos con los que hay que luchar y que difíciles son de vencer: la fornicación, la impureza, las pasiones desordenadas, los malos deseos y la avaricia.
El evangelista San Lucas nos dice que Jesús, condena a las personas que almacenan riquezas para sí mismos, y no para ayudar a los demás. Las únicas riquezas que si podemos amontonar son las de hacerse rico de lo que vale ante Dios.
¡Dios lo colme de bendiciones!
"La Paz de Cristo en el Reino de Cristo"
Pbro. Guadalupe Rodríguez Martínez
Subasistente Eclesiástico Nacional de la AC
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