El 12 de agosto de 1913, surge a la vida de México un movimiento de honda significación para el campo juvenil. La visión profética de un sacerdote jesuita Don Bernardo Bergoend, y el empuje cristiano de dos jóvenes: Luis Beltrán y Mendoza y Jorge Prieto Laurens, hicieron posible el nacimiento de ACJM y así ofrecer a los jóvenes un espacio donde pudieran encauzar sus inquietudes apostólicas al servicio de Cristo y de la Iglesia.


Su proyección es hacia todos los sectores de la vida humana del joven. Por eso hay grupos de campesinos, empleados, obreros, estudiantes. La gran mayoría de estos grupos son heterogéneos; los militantes tratan de influir cada uno en su propio ambiente desde luego, el apostolado del joven se orienta hacia su respectiva familia, hoy como hijo, mañana quizás como esposo y padre.


La evangelización integral de los jóvenes que los haga capaces de influir cristianamente y transformar las estructuras temporales de su mundo.

Formación de círculos para analizar la realidad.
Cursos de capacitación para formar líderes.

Reunión semanal. Reunión en la base mediante grupos llamados "parroquiales" o "filiales".
A nivel diocesano existe un Comité o Equipo que alienta, coordina y estimula el trabajo de los grupos mediante servicios y orientaciones permanentes.
A nivel nacional, hay un Equipo Coordinador integrado por dirigentes de las distintas regiones del País.